martes, 29 de octubre de 2013

Madrid

Venas de sangre oscura, carreteras,
de ningún sitio van a ningún lado,
como cuerpo difunto iluminado
por las ahumadas luces mañaneras.

Hormigonados troncos sin maderas
se abrazan hacia un cielo enhollinado.
El viento tose entre coches cansado
al ocaso pintado de vidrieras.

Brillo naranja en noches luminosas:
fuegos falaces de taimado ardid;
engaño a las conciencias silenciosas.

Gentes perdidas sin un adalid
zumbando en marabuntas quejumbrosas,
prisioneras en calles de Madrid.




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