Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de septiembre de 2013

Azul y rojo, morado

Eres azul de cielos despejados,
de océanos claros e insoldables,
de glaciares, hielos inquebrantables
de fondos de naufragios olvidados.

Soy el rojo de ocasos desangrados,
del suelo de los hierros oxidables,
de fuegos que espantan la noche amables,
de herrumbre de mandobles derrotados.

Sin llegar al horizonte, tocamos,
cuando el aire implosiona de repente
en llamas púrpuras. Nos abrazamos.

El frío azul funde al rojo candente
y en mil morados nos desdibujamos,
cuando queda una piel únicamente.


sábado, 17 de agosto de 2013

Deseo polvoriento

Entre mis sábanas susurro al viento
cálido, lento. Le he implorado
ser vendaval en el norte helado.
Su respuesta, silencio. Y un lamento.

En el aire, mi deseo polvoriento,
leve, ligero. Quizá haya volado.
Si no llega... anhelo secuestrado.
El recuerdo en mi piel está sediento.

Mi sudor en tus valles era río,
tu olor en mi nariz, paraíso errante.
Tu risa ronca, lleno en el vacío.

Gélida cama de océano gigante
tras ocaso de soledad sombrío.
En mis ausencias, sé mi visitante.

martes, 30 de abril de 2013

Pirata soñado.

Era tu pelo dorado
Sol que se reflejaba.
Tu mirada azul me ahogaba
en un océano calmado.
...ayer me pareció verte.

Tu voz era marejada
cantando nana al dormirme
suave, de melodía firme
contra mi ser se estrellaba.
...ayer me pareció oírte.

Como si fuera la bruma
te olía. Era almizcle
de ti, marinero triste
flotando en la noche oscura.
...ayer me pareció olerte.

Tu dura mano era cresta
sobre mi espalda de ola;
era carabela sola
buscando una nueva tierra.
...ayer me pareció sentirte.

Nadaba sobre tu piel
esta lengua bucanera
llena de sal y marea
borracha de tu ron miel.
...ayer me pareció saberte.

Marino, ¿dónde has ido
surcando el mar de mis sueños?
Porque sé, pirata isleño,
que aquí nunca has existido.
...hoy sé lo que era ayer soñarte.

domingo, 4 de marzo de 2012

Y un "te quiero" muere en mi garganta

Y un "te quiero" muere en mi garganta
cada vez que a un perfecto extraño beso
sabiendo que no es verdad, sólo es deseo
fugaz que se exinguirá con el alba.


Sé que quiero querer, pero la lanza,
racional deber, atraviesa el pecho.
Atarme al aquí y ahora no puedo.
La razón ha ganado la batalla.


Yo sólo ansío cerrar los ojos,
dejarme llevar por el cruel destino,
dueño, que manipula a sus antojos.


Sería así tan fácil, no el sufrido
encadenado, dócil, sin arrojo.
Tan fácil sería así el tiempo vivido

viernes, 2 de marzo de 2012

Quiero querer lo que no puedo querer

Soledad entre mis mantas que abraza
mi cuerpo solitario y al corazón
susurrante en su triste desazón
de no latir al amor alabanzas.

Soledad, mi cabeza y destemplanza
ardiente y gélida en la sinrazón.
Quieres querer lo imposible, Razón,
futuro incierto que se me abalanza.

Deambulo con unos y con otros
busco en ellos consuelos temporales.

Cabalgo a horcajadas sobre potros
cuyos rosotros no son sino banales.

Camino y no paro a ver rostros
el presente es el dolor de mis males.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Pirata de la floresta

Llegaste, olor a fruta y a mar.
Surcaste, pirata, olas de blanco
algodón sobre mi cuerpo embarcado
juguetón en negra nocturnidad.

Sobre tu pecho, negra forestal
arboleda suave, quedé jugando
buscando un tesoro, explorando
el mapa de tu piel, trampa carnal.

Encontré tus secretos suspirantes,
tus débiles puntos, y fuiste mío
dormido sobre mi cuerpo abrazante.

El tiempo frío y cruel enemigo
nos separó y tuviste que marcharte.
Quedé, olor a sexo y a cigarrillo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Desdibujemos nuestros límites

Nuestros límites desdibujemos.
Seamos uno, aunque sea una noche.
Plenitud instántanea en derroche
placentero de sentir nuestros cuerpos.


Tu boca y mi boca acerquemos
tan cercanas que mi lengua escolte
a tu lengua en los amorosos golpes
propinados entre almas de fuego.


Dejemos nuestra identidad dormida
mientras tú y yo seamos unidad.
Dejemos las consecuencias perdidas.


Nuestros tacto y sensibilidad
ciegos entre caricias prohibidas,
luces de esta estéril oscuridad.

viernes, 10 de febrero de 2012

En mi cintura, dragón liberado


Y en mi cintura un dragón liberado
deseante, ansioso por tu piel morder
desgarrando en delirios de poder
y poseerte en fervor acalorado.

Espasmos recorreran magullados
los rincones de tu carne al correr
el viento juguetón en tu desnudez
paseante en tu cuero desarropado.

En cada escalofrío estremecedor
habrá una de mis llamas, caliente
consuelo a tu compulsivo temblor.

No habrá frío más de un instante
porque mi cuerpo será puro ardor.
El sexo hará que la escarcha se espante.

martes, 24 de enero de 2012

Placentera batalla

Amor esta noche a dentelladas,
escalofríos por mi cuerpo y tu boca
marcando mi piel con rabia furiosa
en loco éxtasis de madrugada.

Tus uñas se pasean por mi espalda
aran surcos entre la sudorosa
humedad de batalla calurosa
de este tórrido verano en mi cama.

Fin de batalla, más no de la guerra.
Mientras nuestros batallones reposan
nos evaluamos como estrategas.

Parece que habrá paz, por ahora.
Firmemos por una noche tregua
con durmientes abrazos en mi alcoba

sábado, 21 de enero de 2012

Matrimonio de una noche



He besado muchos distintos rostros
disueltos en torrenciales recuerdos
y abrazado a distintos brazos duermo
preso exhausto del cansancio del gozo.

Quizás no es el amor lo que recojo
pero sí el disfrute mientras espero
la mitad separada y su espectro,
que el tiempo me hizo olvidar sus ojos.

Mañana de cristales empañados
fue del placer testigo presencial
cómplice de erotismo censurado.

Hombre nocturno de laxa moral.
Matrimonio en la noche consumado.
¿De qué se me acusa? Promiscuidad

domingo, 8 de enero de 2012

hombre, hombre, sexo y placer

En mi espalda sudorosa tu aliento
siento mientras por detrás me abrazas
y el trémulo cosquilleo a cuatro patas
me embarga cuando te siento dentro.

Y comienza un vaivén, primero lento,
pero poco dura y te abalanzas.
Un frenesí de placer nos embarga
expresado en gemido en el silencio.

Me das la vuelta y mientras me miras
a los ojos siento que llega tu hora
y el placer cristaliza en tu ida.

Con sudores fríos soy yo ahora
convulsionado sufro a Eros y su ira:
fluente veraniega espumosa ola
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...